{"id":1184,"date":"2014-12-28T10:48:04","date_gmt":"2014-12-28T09:48:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.espaciogranvia.org\/?p=1184"},"modified":"2019-12-04T21:30:27","modified_gmt":"2019-12-04T20:30:27","slug":"vivir-sin-mascaras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/vivir-sin-mascaras\/","title":{"rendered":"Vivir sin m\u00e1scaras"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-one-full fusion-column-first fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-margin-bottom:0px;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\"><p>Estamos tan condicionados para pensar y comportarnos de una determinada manera que, en la sociedad actual, ser aut\u00e9ntico es un acto casi revolucionario.<\/p>\n<p>Se cuenta que un reconocido y anciano catedr\u00e1tico de psicolog\u00eda llevaba d\u00e9cadas investigando acerca de la epidemia de vac\u00edo existencial y de sinsentido vital que padec\u00edan la mayor\u00eda de seres humanos. Si bien sol\u00eda proyectar ante los dem\u00e1s una imagen de seriedad y seguridad, en soledad reconoc\u00eda sentirse triste y confundido. No acababa de comprender por qu\u00e9, a pesar de seguir al pie de la letra todo lo que el sistema le dec\u00eda que ten\u00eda que hacer para lograr \u00e9xitos y riquezas materiales, en el fondo de su coraz\u00f3n se sent\u00eda tan pobre y vac\u00edo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed sigui\u00f3 hasta que una ma\u00f1ana entr\u00f3 en una concurrida cafeter\u00eda y pidi\u00f3 una manzanilla. Seguidamente, la joven camarera cogi\u00f3 una bolsita prefabricada con una mano y un cuenco lleno de ramitas y hojas secas con la otra. Y muy amablemente le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo la quiere: normal o natural?\u201d.<br \/>\nSorprendido, el catedr\u00e1tico se\u00f1al\u00f3 el cuenco con hojas secas. Y mientras se estaba tomando la infusi\u00f3n, obtuvo la revelaci\u00f3n que llevaba d\u00e9cadas buscando. Se abalanz\u00f3 sobre la camarera y le dio un sonoro beso de agradecimiento. Entusiasmado, le dijo: \u201c\u00a1En esta sociedad lo normal no tiene nada que ver con lo natural!\u201d. Y sali\u00f3 con una sonrisa de oreja a oreja, como si hubiera encontrado un tesoro.<\/p>\n<p>La sociedad contempor\u00e1nea se ha convertido en un gran teatro. Al haber sido educados para comportarnos y actuar de una determinada manera, en vez de mostrarnos aut\u00e9nticos, honestos y libres -siendo coherentes con lo que en realidad somos y sentimos-, solemos llevar una m\u00e1scara puesta y con ella interpretamos a un personaje que es del agrado de los dem\u00e1s. Si bien vivir bajo una careta nos permite sentirnos m\u00e1s c\u00f3modos y seguros, con el tiempo conlleva un precio muy alto: la desconexi\u00f3n de nuestra verdadera esencia. Y en algunos casos, de tanto llevar una m\u00e1scara puesta, nos olvidamos de qui\u00e9nes \u00e9ramos antes de pon\u00e9rnosla.<\/p>\n<p>Lo cierto es que algunos soci\u00f3logos coinciden en que en nuestra sociedad ha triunfado el denominado \u201cpensamiento \u00fanico\u201d. Es decir, \u201cla manera normal y com\u00fan que tenemos la mayor\u00eda de pensar, comportarnos y relacionarnos\u201d. As\u00ed, al entrar en la edad adulta solemos ser v\u00edctimas de \u201cla patolog\u00eda de la normalidad\u201d. Esta sutil enfermedad -descrita por el psicoterapeuta alem\u00e1n Erich Fromm- consiste en creer que lo que la sociedad considera \u201cnormal\u201d es lo \u201cbueno\u201d y lo \u201ccorrecto\u201d para cada uno de nosotros, por m\u00e1s que vaya en contra de nuestra verdadera naturaleza.<\/p>\n<p>LA ELOCUENCIA DE LA VANIDAD<\/p>\n<p><em>Dime de qu\u00e9 presumes y te dir\u00e9 de qu\u00e9 careces\u201d (refr\u00e1n popular)<\/em><\/p>\n<p>A pesar del malestar generalizado, solemos priorizar el \u201cc\u00f3mo nos ven\u201d al \u201cc\u00f3mo nos sentimos\u201d. Tanto es as\u00ed que para muchos la pregunta de cortes\u00eda \u201c\u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?\u201d supone todo un incordio. La mayor\u00eda nos limitamos a contestar mec\u00e1nicamente: \u201cBien, gracias\u201d. Y en caso de no poder escaquearnos, enseguida redirigimos la conversaci\u00f3n hacia cualquier \u201ccharla banal\u201d. Es decir, la utilizamos para fingir que nos estamos comunicando, cuando en realidad lo \u00fanico que estamos haciendo es llenar con palabras un potencial silencio inc\u00f3modo.<\/p>\n<p>En este contexto social, algunos individuos ocultan sus miserias y frustraciones tras una fachada artificial que seduzca e impresione a los dem\u00e1s. La paradoja es que cuanto m\u00e1s intentamos aparentar y deslumbrar, m\u00e1s revelamos nuestras carencias, inseguridades y complejos ocultos. De hecho, la vanidad no es m\u00e1s que una capa falsa que utilizamos para proyectar una imagen de triunfo y de \u00e9xito. Es decir, la m\u00e1scara con la que en ocasiones cubrimos nuestra sensaci\u00f3n de fracaso y vac\u00edo. Si lo pensamos detenidamente, \u00bfqu\u00e9 es la \u201crespetabilidad\u201d? \u00bfQu\u00e9 es el \u201cprestigio\u201d? \u00bfQu\u00e9 es el \u201cestatus\u201d? \u00bfQu\u00e9 tipo de personas lo necesitan? En el fondo no son m\u00e1s que etiquetas con las que cubrir la desnudez que sentimos cuando no nos valoramos por lo que somos.<\/p>\n<p>En este sentido, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s da lo que piense la gente? De hecho, \u00bfqui\u00e9n es la gente? Nuestra red de relaciones es en realidad un espejismo. En cada ser humano vemos reflejada nuestra propia humanidad. Por eso se dice que los dem\u00e1s no nos dan ni nos quitan nada; son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. La gente no nos ve tal y como somos, sino como la gente es. O como dijo el fil\u00f3sofo Immanuel Kant, \u201cno vemos a los dem\u00e1s como son, sino como somos nosotros\u201d. De ah\u00ed que la opini\u00f3n de otras personas solo tiene importancia si nosotros se la concedemos.<\/p>\n<p>DEJAR DE FINGIR<\/p>\n<p><em>\u201cLa verdad que nos libera suele ser la que menos queremos escuchar\u201d (Anthony de Mello)<\/em><\/p>\n<p>Un leoncito apenas reci\u00e9n nacido se qued\u00f3 rezagado y se perdi\u00f3, pero un grupo de ovejas se cruz\u00f3 en su camino y le adopt\u00f3 como un miembro m\u00e1s de su reba\u00f1o. El animal creci\u00f3 convencido de que era una oveja, aunque, por m\u00e1s que tratara de balar, solo lograba emitir d\u00e9biles y extra\u00f1os rugidos; y por m\u00e1s que se alimentara de hierba, cada vez que ve\u00eda a otros animales sent\u00eda el deseo de devorar su carne. Y por ello, a diferencia del resto de ovejas, que pastaban pl\u00e1cidamente, el felino sol\u00eda estar angustiado y triste.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os pasaron y el animal se convirti\u00f3 en un le\u00f3n corpulento y fiero. Y una ma\u00f1ana, mientras el reba\u00f1o descansaba a orillas de un lago, apareci\u00f3 un le\u00f3n adulto. Todas las ovejas huyeron despavoridas. Y lo mismo hizo el le\u00f3n que cre\u00eda ser una oveja, que enseguida qued\u00f3 a merced del le\u00f3n adulto. Nada m\u00e1s verlo, el le\u00f3n cazador no pudo evitar su sorpresa al reconocer a uno de los suyos. Y sorprendido, le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 haces t\u00fa aqu\u00ed?\u201d. Y el otro, aterrorizado, le contest\u00f3: \u201cPor favor, ten piedad de m\u00ed. No me comas, te lo suplico. Solo soy una simple oveja\u201d. \u201c\u00bfUna oveja? Pero \u00bfqu\u00e9 dices?\u201d. El le\u00f3n adulto arrastr\u00f3 a su camarada a orillas del lago y le dijo: \u201c\u00a1Mira!\u201d. El le\u00f3n que cre\u00eda ser una oveja mir\u00f3, y por primera vez en toda su vida se vio a s\u00ed mismo tal como era. Sus ojos se empaparon en l\u00e1grimas y solt\u00f3 un poderoso rugido. Acababa de comprender qui\u00e9n era verdaderamente. Y nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a sentirse triste.<\/p>\n<p>SEGUIR NUESTRA VOZ INTERIOR<\/p>\n<p><em>\u201cNo dej\u00e9is que el ruido ahogue vuestra propia voz interior. Ella ya sabe lo que vosotros realmente quer\u00e9is ser\u201d (Steve Jobs)<\/em><\/p>\n<p>No importa qui\u00e9nes seamos, qu\u00e9 decisiones tomemos o c\u00f3mo nos comportemos. Hagamos lo que hagamos con nuestra vida, siempre tendremos admiradores, detractores y gente a quien resultemos indiferentes. Pero entonces, si nuestras relaciones se sustentan sobre este juego de espejos y proyecciones, \u00bfpor qu\u00e9 fingimos? Seguramente por nuestra falta de confianza y autoestima.<\/p>\n<p>Para cultivar una sana relaci\u00f3n de amistad con nosotros mismos, lo \u00fanico que necesitamos es modificar la manera en la que nos comunicamos con nosotros a trav\u00e9s de nuestros pensamientos. Solo as\u00ed podremos aceptarnos, respetarnos y amarnos por el ser humano que somos, con nuestras cualidades, virtudes, defectos y debilidades. Lo dem\u00e1s son comentarios, ruido que hace la gente para no escuchar su propio vac\u00edo. Lo que est\u00e1 en juego es nuestra libertad para ser \u201caut\u00e9nticos\u201d; convertirnos en quienes verdaderamente somos, siguiendo los dictados de nuestra propia voz interior. Eso s\u00ed, debido a las m\u00faltiples capas de cebolla con las que hemos sido condicionados, hoy d\u00eda ser uno mismo es un acto revolucionario.<\/p>\n<p>Borja Vilaseca<\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":1185,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,18],"tags":[],"class_list":["post-1184","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-psicologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1184"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4114,"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1184\/revisions\/4114"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espaciogranvia.org\/gal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}